se me estaba muriendo ya el pelo en esa parte
caía escapando en medio de una maldita guerra
me estaba despidiendo como siempre
y mezclé con hombres oscuros parecidos a rodillas
les creí a todos y despaché
quedé enganchada en el más atroz de ellos
me hice falsas ilusiones y un altar a su sonrisa
le creí hipnotizada por su canto antiguo de infames aedos
quise quedarme pero corría siempre
nunca lo supo todo se lo entregué
aún lamento semejante impulso pero rezándole sigo
cada noche a sus líneas de rojo loco
recordando su mirada añeja de improvisaciones llena
en un abrazo inexistente abrigada de lejos
lo busco hasta en la piedra más pequeña

déjà vu la imagen fraccionada
déjà vu los múltiples te quiero
déjà vu las cartas sin respuestas
déjà vu los ángeles caídos
déjà vu mi cigarro apagándose
déjà vu quererte y no quererte
déjà vu tu risa perpleja

quien se atreverá a besarte, loba
te oí cantar señalando los dientes
esta mañana has parido un grito
me dejaste el corazón mordido
tu blusa manchada quedó esta sangre
y vuelvo a pedirte que cantes
mostrando los dientes por última vez

no avanza el tiempo detenido
dioses dejando de encender sus luces
grises dominantes en contraposición
soles opacos sin fuerza
dioses bailan en otros amaneceres

separo hojas donde escribirte
advierto en trance está perdiéndose
queda muy poco adorable en esa mitología
los dioses ya no tendrán correo electrónico
ni el vino ni el eco podrán levantar otra vez
figuras de carne en ardiente pretexto
estoy lúcida y corrompida
fumando un cigarro tras otro
busco bolsas negras donde tirar tus sobras
visto de púrpura
pienso que es bonito para ir de luto

Natasha Kinski me recuerda a mi madre cuando joven. Veo sus películas de pelotuda y romántica. Me gusta extender la imagen que me da la pantalla hacía la figura actual de la señora frígida y oscura.

Tengo que desmantelar a Godard y son demasiadas películas, sólo he visto tres. Diez de enero nunca más un subtítulo.

Necesito volver al café y dormir no más de cuatro horas diarias. Hay que volverse loca hasta el treinta del uno. Luego someterme a electroshock y traerme de vueltas. Tres o cuatro piezas menos junto a las otras dejadas en los anteriores viajes. Algún día, lo prometo, me voy a quedar allá para armar entero mi rompecabezas.

último día del año y tengo insomnio. me fumo un cigarro y miro por la ventana desde el sillón. los pájaros cantan, son las cinco de la mañana. no se me ocurre nada más relativo que decir. podría estar durmiendo pero no puedo. se me vienen recuerdos del año como torbellino. estoy apagada y delirante. quisiera mandar tanto a la cresta pero no. hay algo aferrando desde el fondo. estoy atorada y es un crimen barato. no puedo equilibrar estas relaciones ni dejar de sentir asco de mi misma por participar. el sentimiento romántico en esencia. las estaciones de rimbaud y la tropa. este año he limpiado baños y me han robado las compañeras de oficio y he estado sentada a la mesa de demasiados cafés. me he sentido sola y lo he superado. tengo ganas de escribir a gabriel pero no, aunque crea que su opinión vale la pena pero no, aunque crea que su opinión me salve un poco de este rollo conocido es suficiente con invocarlo en estas líneas y quedarme pasmada en la recriminación. esto es real y malo para la estética. no sé decir mucho desde la rabia que siento. existe tristeza hasta en la pestaña que se cae y demasiada fiesta en llamas desde que me conozco. soy Poeta, Escritora y Nada en el orden que se estime conveniente. necesitaré un vaso de agua después de esto.

voy a escribir desde el principio
desde la sangre
voy a minar en blanco una hoja
esperando encontrarme seguida
pasos fluyendo hacía la nada

participa ese juego imposible sin retirada
Voy a rimar nefasto y absoluto
Voy a tratar de cogerme viva en alguna vuelta
Escapar de mi sombra y seguir el trayecto

un cigarro apaga a otro
estoy deseseperada por cantarte esta noche
unos versos de mariposas y estetas
estoy desesperada por salvarme de tu olvido
te espero mientras sigue acercándose

No existen los lugares de la escucha, de la oreja. Iré a vomitar porque se siente vivo. Hay un conteo que se apaga cuando. El silencio entra por los ojos y es domingo. Baila, baila, muñequita de madera!. “los dioses se tornan demonios una vez caídas sus religiones”. No he vuelto a dejar que me toquen esperando al amo; no he vuelto a dejar y es mi culpa. Creer que el acoplarse sólo entiende de pulsiones sexuales.

Purifícame. Dignifícame. Hazme lo necesario para volver a abrirme toda. Sin encuentro mágico.

A veces sentía un poco que me iba a caer. Que iba a desplomarme frente a todos esos, a todos esos que poco conocía. Me tiritaban las manos y habían tantas cosas dando vueltas dentro-fuera de esa habitación fantasma. Yo no sabía si era yo, pero sabia que me iba a caer, que la persona que me contenía en ese momento estaba a punto de caer al piso y desparramar los venenos contenidos entremedio de las carnes, del cabello, la saliva y no importaba. Era cosa de tiempo. sucedería. Estaban todos ahi atentos. Como si nada pasara pero bullendo, ansiosos al desplome, a la perdida de sentido que se produciría en cuanto se pusiera ese punto y aparte.