se me estaba muriendo ya el pelo en esa parte
caía escapando en medio de una maldita guerra
me estaba despidiendo como siempre
y mezclé con hombres oscuros parecidos a rodillas
les creí a todos y despaché
quedé enganchada en el más atroz de ellos
me hice falsas ilusiones y un altar a su sonrisa
le creí hipnotizada por su canto antiguo de infames aedos
quise quedarme pero corría siempre
nunca lo supo todo se lo entregué
aún lamento semejante impulso pero rezándole sigo
cada noche a sus líneas de rojo loco
recordando su mirada añeja de improvisaciones llena
en un abrazo inexistente abrigada de lejos
lo busco hasta en la piedra más pequeña
déjà vu la imagen fraccionada
déjà vu los múltiples te quiero
déjà vu las cartas sin respuestas
déjà vu los ángeles caídos
déjà vu mi cigarro apagándose
déjà vu quererte y no quererte
déjà vu tu risa perpleja






